Friday, September 15, 2006

Enfermedad

Salió del consultorio con la mirada perdida. Pensando en lo que le acababan de decir y en la decisión que iba a tomar. Ella sabía las consecuencias del tratamiendo, pero no estaba segura de querer seguirlo con tal de curarse.

Una semana antes había asistido a su chequeo semestral con los resultados de los análisis que le acababan de realizar. A la doctora no le gustó mucho lo que veía y después de una exhaustiva revisión le dio el diagnóstico.

Tenía una enfermedad que hace apenas unos años era muy rara, pero que últimamente se había propagado con gran rapidez. Agendaron una cita para la semana siguiente y se marchó.

Precisamente de esa cita venía saliendo meditabunda. Caminó por largo rato evaluando las opciones, se sentó en el parque y pasó largas horas pensando sin pensar.

A la mañana siguiente habló con la doctora dispuesta a someterse al tratamiento el fin de semana.

El sábado por la mañana, con la sangre corriendo a toda velocidad por sus venas llegó al consultorio, se desnudó, se acostó en la camilla y esperó. Minutos después llegó la doctora acompañada de la enfermera y empezaron a preparar los instrumentos.

La doctora le explicó nuevamente el procedimiento. El virus se encontraba solamente en un punto específico dado que fue detectado a tiempo y debían congelar esa parte para que no se propagara mientras lo atacaban con medicina. Le aclaró que no debía hacer uso de esa parte de su cuerpo durante el tiempo del tratamiento para evitar cualquier riesgo, incluyendo la posibilidad de contagiar a alguien mas. El tratamiento duraría 2 años, tiempo que puede ser mucho o puede ser poco de acuerdo a la escala que se utilice.

Empezaron con las tareas para la intervención. Un poco de nervios en la paciente, un poco de sudor en la doctora y un poco de manos temblorosas en la enfermera después se terminó la operación.

Ella durmió plácidamente por una hora, gracias a la anestesia que habían utilizado. Despertó y lo primero que vió fue a la enfermera con una sonrisa. Le dijo que todo había salido bien y que en unos minutos estaría la doctora con ella y salió de la habitación.

Entró la doctora y le dio algunas recomendaciones y le ayudó a vestirse para que regresara a su casa. Se sentía diferente, veía las cosas de diferente manera pero no podía explicar por qué.

Pasaron 6 meses de visitas semanales a la doctora, chequeos que demostraban que todo iba saliendo correctamente. Saliendo del consultorio se topó con un viejo amor al que no había podido olvidar. Empezaron a salir y a verse frecuentemente, aunque ya no sentía la misma emoción que antes. Después de varias citas, el la besó y ella sintió una punzada en el corazón. No pudo corresponder al beso, el dolor comenzó a crecer y fue recorriendo todo su cuerpo. Se alejó de él y recordó la intervención que había tenido meses atrás. Le habían congelado el corazón para evitar que el virus siguiera expandiéndose por su cuerpo, y no debía utilizarlo hasta que estuviera completamente curada.

Quizá en nuestros tiempos esta enfermedad es más común, y por eso es tan fácil encontrar mujeres con el corazón tan frío.

(Cuento inédito, Septiembre 2006)

1 Comments:

At 8:37 AM, Blogger Meldy said...

Unicamente puedo decir...Wow! Fué la primer palabra que salió de mi boca, al terminar de la leer la frase -" le habían congelado el corazón"-.
Me gusta muchisímo, ya que si vas leyendo con detenimiento, te envuelve de manera que te hace sentir esa sensación descrita y la verdad no me esperaba ese final.. por eso simplemente... WOW!!!

SMUACK!

 

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